¡Leer mola! 7 hábitos para inculcar la lectura sin obligación

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Todos los niños deberían disfrutar con la lectura, sin embargo, en esta generación de televisión y tablets se vuelve un deporte difícil enseñarles a priorizar los libros. Como no es extraño que en este punto haya algunas dudas sobre cómo hacerlo o incluso cómo intentarlo sin morir en el intento, vamos a intentar ayudarte.

¡Nos separa del “Mono”!

Que tu hijo lea es mucho más importante de lo que crees. Leer, entre otras cosas, es lo que nos diferencia de esos neandertales que se dedicaban a cazar, comer y dormir, pues enseña muchas cosas básicas que para ti son muy obvias pero que para tu hijo son como descubrir que Luke Skywalker es el hijo de Darth Vader por primera vez. 

Por ejemplo, para un niño no es tan obvio que si miente sin parar, nadie le va a acabar creyendo cuando diga la verdad, por eso necesita que se lo digan con Pedro y el lobo.

Además, estas historias llenas de dificultades, de momentos oscuros pero que terminan en alegría y felicidad siempre que el personaje luche por ello, le enseñan más sobre la vida que un libro de matemáticas (Ojo, que no desprestigio a los matemáticos, son gente muy calculadora).

1- Leer con ellos en Voz Alta

No, tu hijo no va a empezar a leer por providencia divina. Si tiene que elegir entre ver Dragon Ball en la televisión o esforzarse en entender lo que esas páginas escritas en cuneiforme (para él) en las que, según su papi, hay cosas muy interesantes pero, según su profe, sólo hay una larga y aburrida explicación con actividades que hacer, no dudes que te verás obligado a apagar la televisión. 

Para que tu hijo lea tienes que poder convencerle de que lo que hay ahí no solo le interesa, sino que le gusta, que es entretenido, y la única manera de que eso ocurra es que tú se lo enseñes.

Es muy importante que tú le leas por las noches. Te aseguro que de poco servirán tus intentos porque él lo haga a solas si tú no le muestras previamente lo que se esconden en esas páginas.

Es bueno que sean leyendas famosas, que aprenda de cosas conocidas, incluso, es aún más bueno que tú te inventes las historias y le des opción a él para que intervenga con preguntas.

Como recomendación, un buen libro de fábulas o cuentos es un buen modo de empezar. 

2- ¡Tú!, Si tú, ¡a leer!

“Claro hijo, tienes que leer porque es importante, por eso mientras tú lees, papá y yo vamos a ver unos cuantos episodios de Castle en la tele” no suena muy convincente ¿No? 

Tu hijo es una esponja (no literalmente, sino tendríamos un problema), a lo que me refiero es que aprende de ti mucho más de lo que crees. 

Si te ve dormir la siesta, él dormirá la siesta; si te ve rezar, él también rezará; si te ve comer con la boca abierta, ten por seguro que parecerá un caballo comiendo heno; si te ve cocinando, puede que se acerque a aprender cómo hacer una tortilla y el por qué no hay que meter la mano en ese círculo rojo bajo la sartén; y, por supuesto, si te ve leer, él también lo hará. 

Es más, mientras más gente lo haga, mejor, así que los dos tendríais que leer, y la abuela también, y el abuelo, y si viene el tío, pues también, y el amigo y ¿por qué no? El canario también puede…

De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria. –Jorge Luis Borges.

3- Regala Libros

“¡Un 10 en Ciencias! ¡Muy bien mi niño! Ahora como premio te voy a comprar una suscripción en Netflix, pero tienes que leer ¿Eh?” Buen intento, pero fallido. 

Tu hijo tiene que ver que los libros son como juguetes. Cuando tu hijo entre en una biblioteca o una librería, debes evitar que vea instrumentos de tortura dignos de la Inquisición. 

Tiene que poder ver cosas que le gusten. Para que eso ocurra, regalarle libros es muy buena opción. Tiene que verlos como un premio. Incluso que de vez en cuando le traigas uno porque sí.

No olvidemos que son muy económicos, incluso de segunda mano tienen un encanto especial.

4- Busca sus gustos

Si a tu hijo le encanta ver que el caballero lucha contra un dragón y rescata a una princesa, no es como para que le regales la saga de veinte libros sobre Barbanegra y el corsario espacial. 

Observa que es lo que le gusta, con cual pasa más tiempo leyendo, de cuál le interesa más hablar o saber el final. 

Es bueno que lean de todo, pero también es bueno que desarrollen gustos y que tú los fomentes. Habrá libros que empiecen a leer pero nunca terminen. 

Ten por seguro que si, por mucho que lo intentes, no lo avanza, no lo hará nunca. En caso de que esto ocurra, es hora de buscar otro libro.

5- ¡Con dibujos!

No, tu hijo no va a leerse La Historia Interminable en letras chicas, cuya portada es el título en negro en un fondo blanco. Lo estás haciendo mal. 

Lo primero que leen los niños son 80% dibujo y un 20% texto. Tenlo por seguro. Poco a poco van pasando de la ilustración a las letras pero, mientras tanto, vas a tener que regalarle esa Biblia ilustrada si quieres que conozca quien es Jesús. 

Incluso cuando vaya creciendo, los dibujos serán muy importantes para que aprenda que es esa cosa que el elfo lleva en la espalda con las flechas.

6- Temáticas variadas

Lo importante es que lea, así que no todo van a ser cuentos y fábulas, también es bueno que tenga libros sobre insectos y animales, sobre los planetas, plantas, países, ciudades, etc. Sea lo que sea, si tiene dibujos y letras le vendrá muy bien. En la variedad está el gusto.

7- Visitas a librerías y bibliotecas

Si conoce el templo donde se reúnen todos los libros, es probable que acuda a él en varias ocasiones, pero lo que no le tiene que ocurrir nunca es como a mí, que no sabía ni cómo se sacaba un préstamo cuando tenía 16 años. 

Debes llevarlo a que saque libros, enseñarle cómo se hace, que esté en silencio al entrar en las bibliotecas, que puede ir siempre que quiera, etc. 

Las bibliotecas suelen tener una sección reservada para los niños. Búscala.

Por eso, desde Ven a Casa te recomendamos que leas, porque los trucos serán múltiples y variados, pero lo que nunca vas a ver, es que tu hijo haga algo que tú no haces.

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